Diversos estudios han detectado que el aumento de los casos de acoso escolar en los centros educativos está ligado a los malos resultados académicos, a la decepción de los alumnos con sus calificaciones, lo que les lleva a tratar de sobresalir por otro motivos que llamen la atención entre sus compañeros agrediendo y practicando la violencia. Por esta razón desde los centros se reclaman cambios y trabajadores sociales en los centros porque la mitad de su labor está ligada a tareas de convivencia. Del mismo modo sería conveniente formar adecuadamente a las familias para que transmitan valores adecuados a los niños. No podemos exigir un comportamiento adecuado a nuestros hijos en las aulas cuando somos los progenitores los primeros que insultamos o menospreciamos a personas que se saltan la cola en el supermercado o que pitamos e insultamos a aquellos que nos adelantan con el coche.
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