martes, 22 de noviembre de 2016

Caso de victimización de tipo activo

CASO DE VICTIMIZACIÓN DE TIPO ACTIVO

·         DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN

Nos encontramos con una clase de 28 alumnos con una edad media de 11 años. En el aula el clima es bueno, según los datos extraídos del sociograma. La mayoría de los alumnos se sienten bien en clase, están cómodos en el aula y opinan que se estudia bien en ella.

En cuanto a los alumnos, hay 3 que destacan por riesgo de que puedan sufrir acoso escolar, especialmente uno de ellos, la alumna 24. A partir de los datos extraídos del heteroinforme podemos afirmar que 20 testigos señalan que a esta alumna en concreto algunas veces le pegan o maltratan físicamente, bastantes veces la insultan e intimidan, la aíslan, rechazan y hablan mal de ella.
Por otro lado el autoinforme realizado a esa alumna nos muestra que es una niña que se siente aislada y rechazada en el grupo-aula, no tiene amigos y actúa con cierta impulsividad.
La alumna no se encuentra cómoda, discute bastante con los compañeros y además carece de las habilidades sociales necesarias para hacerles frente de una manera adecuada.

Vinculado a los procedimientos y actuaciones aplicados por parte del equipo docente no se aporta información.

·         PROCEDIMIENTO DE EVALUACIÓN
Con motivo de realizar una evaluación inicial acerca de la situación de acoso se procede a recopilar información de todas las fuentes implicadas en la misma, tanto de una forma directa como de forma indirecta.
Para ello se proponen las siguientes medidas.

Ø  Entrevista con la alumna.  Con esto se pretende conocer su estado emocional actual y por parte de quien se siente apoyada dentro de su aula. Es importante conocer también el tipo de agresión o humillación que sufre al igual que cómo reacciona (si muestra una actitud pasiva, si se defiende y de qué forma, si busca ayuda del profesor o de sus compañeros...), en qué momentos se produce dicha humillación, su frecuencia en el tiempo y los implicados en esta acción.

Hay que valorar también las consecuencias que ese acoso puede estar generando en la  alumna. Su autoconcepto y su autoestima. Como se siente y como está afrontando esos sentimientos. Es decir si se muestra sumisa, reacciona con rabia, se aísla, no quiere ir al colegio...

Para recolectar estos datos se pueden utilizar varias opciones como, por ejemplo:

-          ICPJ (Inventario de Características Personales para Jóvenes). Nos permite conocer el grado de autoestima, su autoconcepto y su percepción de la realidad que la rodea.
-          IME (Inventario de Medidas Escolares)
-          EMA (Escala de Magallanes). Nos permite conocer su nivel de adaptación en distintos contextos.

Ø  Entrevista con la familia de la alumna acosada y conocer de primera mano que es lo que ellos saben sobre la situación actual de su hija y que opinan al respecto.
Es muy importante saber qué medidas están tomando desde casa para ayudar a su hija y como están reaccionando ante dicha situación.
También hemos de conocer cómo observan ellos a su hija en el día a día, si ven que la situación está repercutiendo a su hija física o mentalmente.

Ø  Entrevista con los acosadores. Obviamente una gran parte del problema y su posible solución vendrán dada por conocer que incita a los acosadores a actuara de la manera que actúan y hacerles reflexionar sobre las implicaciones que eso conlleva. Hay que ahondar en el sentimiento de empatía para que aprendan a ponerse en el lugar del acosado y ver si a ellos les gustaría que ese acoso estuviese dirigido a ellos.
Es importante conocer por qué lo hacen, cómo se sienten haciéndolo e, inclusive, cambiar

También sería importante informarles de las sanciones que conlleva dicha actitud , ya sea quedarse sin patio, sin realizar alguna salida fuera del centro o incluso algunas sanciones más graves contempladas en el decreto 15/2007 como la expulsión del centro durante varios días o incluso la solicitud de un cambio de centro en situaciones muy graves.

Ø  Informar al equipo docente. El/la tutor/a debe informar sobre la situación del aula al resto de maestros que intervienen en el aula para que ellos también conozcan el conflicto y puedan aportar información y retroalimentación sobre el funcionamiento de las medidas que se tomen, los posibles progresos que vayan sucediendo y mediar en cualquier conflicto que pueda surgir a partir de la situación de acoso detectada.

El equipo docente debe usar la observación como técnica fundamental para detectar las situaciones de acoso y para recoger la información que necesita. También se puede elaborar un cuestionario individual que realizará la víctima con  una tabla con ítems (en el que se recopilará información sobre qué tipo de agresiones recibe: me pegan, me insultan, me amenazan, me ignoran…) y un cuestionario grupal para recabar información sobre cómo ve la situación el grupo.






·         PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN

Una vez evaluado el caso y reconocida la situación de acoso se debe realizar una intervención con el fin de dar por terminada esa situación. Para ello se establecerán una serie de actuaciones:
Ø  Con la alumna víctima del acoso. Como objetivo prioritario se propondrá ayudar a la autoestima de la alumna proporcionándole herramientas de habilidades sociales y estrategias de resolución de conflictos con el fin de que pueda favorecer su relación con los iguales y conseguir, por tanto, su integración en el grupo. En un primer momento, se realizará a través de compañeros prosociales para, a continuación, establecer una relación satisfactoria con el resto de compañeros. En este caso, los alumnos que vemos más fuertes en cuanto a socialización positiva son los alumnos 12 y 19. También sería conveniente que el compañero con el que se lleva bien estuviera sentado cerca de ella. En el periodo de recreo, los compañeros prosociales pueden permanecer junto a ella para que no esté sola ni desprotegida ante los acosadores.
Debido a que su perfil activo (impulsividad), también se ha de favorecer la canalización de sentimientos negativos como la rabia o ira por medio de autoinstrucciones, de manera que sea capaz de reflexionar y alejarse de la situación conflictiva en lugar de empeorar el problema pegando, insultando…

Ø  Con los agresores. Se aplicarán las sanciones establecidas en el Reglamento de Régimen Interno y, en consecuencia, en el Plan de Convivencia del Centro. Estas sanciones se puede clasificar el leves, graves y muy graves y están sacadas del decreto 15/2007 que regula la convivencia en los centros escolares. Por eso, ante posibles quejas de los padres de los agresores hay que especificarles que todas esas sanciones están reguladas y se han llevado a cabo de forma objetiva tras un periodo de observación y avisos a los niños agresores.

Se realizará vigilancia específica por parte del equipo docente de los acosadores en momentos de mayor indefensión para el acosado, como puede ser en el patio o en los cambios de aula. Será importante también tratar el tema de los acosadores con cautela, ya que podrían ser considerados por sus compañeros como personas a las cuales hay que aislar cuando lo que de verdad se necesita es que se den cuenta de todo el daño que están haciendo.

En caso de ser necesario, se llevaría a cabo programas de modificación de conducta tales como la extinción, economía de fichas, el tiempo fuera o el contrato conductual donde quede por escrito el compromiso por parte de los acosadores de cesar en sus conductas acosadoras, así como las sanciones correspondientes al mantenimiento de las mismas. Se potenciará el desarrollo personal, los comportamientos prosociales, las actitudes empáticas etc.

Ø  Con el grupo de alumnos. Se han de adoptar medidas para mejorar la convivencia y el clima de aula, así como, sensibilizar al grupo de cómo se sienten las víctimas de acoso escolar. Sería muy útil contar con una hora de tutoría para comentar estos asuntos y crear un clima de clase propicio, pero al no tenerla tenemos que sacar tiempo de cualquier asignatura, ya que si el clima del aula no es bueno estamos repercutiendo negativamente en el proceso de enseñanza aprendizaje. Para concienciar a los niños se pueden utilizar técnicas variadas como el visualizado de cortos o vídeos en los que se manejen situaciones similares a las vividas en el aula, el role play, las asambleas, los coloquios o debates sobre diversos temas que puedan causar conflictos,  uso de cuentos, actividades grupales, dinámicas de cooperación, etc.

Ø  Con el profesorado. Hay que procurar darles herramientas y estrategias de actuación y, sobre todo, dotarles de los recursos necesarios para que puedan prevenir y detectar los hechos relacionados con el acoso escolar. También es conveniente tener unos criterios de actuación de aplicar las sanciones de forma similar, para que los niños perciban que no pueden tener un buen comportamiento con un profesor y no mantener esa buena actitud cuando otro profesor diferente entra en el aula.
Los profesores deben fomentar en el aula un clima relajado en el que los alumnos se sientan cómodos. Una buena manera es implicar a ellos mismos en la elaboración de las normas y las posibles sanciones que puede llevar el incumplimiento de las mismas.

Ø  Con los padres de los alumnos. Se ha de informar a los padres sobre el tema y proporcionar materiales y pautas de actuación que puedan utilizar en casa para favorecer la creación de unas actitudes de respeto y tolerancia entre todos los niños.

Ø  Con los padres del agresor. Hay que intentar que den importancia a la situación y que no se escuden que se son cosas de niños. Se les debe informar de que las conductas observadas no se han producido puntualmente, si no que se ha seguido un proceso minucioso de observación para detectarlas y que ellos como padres deben tomar medidas disciplinarias y educativas adecuadas al comportamiento de sus hijos.

Ø  Con los padres de la víctima. Deben animar a su hija a que recupere su autoestima y que adquiera habilidades sociales que la permitan defenderse. Deben hacerla ver que ella no ha hecho nada malo para merecerse ser tratada de una forma negativa y deben apoyarla en todo momento, que se sienta respaldada ante esa situación.

·         SEGUIMIENTO
Una vez abierto el protocolo de actuación en este caso de acoso escolar, es importante realizar un seguimiento del mismo mediante:
Ø  Tutorías en el aula.
Ø  Informes a los profesores y equipo directivo
Ø  Asambleas y debates.
Ø  Observación y vigilancia del patio tanto de la acosada como de los acosadores.
Ø  Charlas con la alumna acosada.
Ø  Entrevistas con las familias de todos los alumnos implicados.

El proceso de actuación nos debe proporcionar una retroalimentación que nos permita saber si las medidas adoptadas están funcionando, si debiéramos modifican alguna parte del proceso o eliminar alguna medida que ya no consideremos necesaria.

Seguiremos manteniendo reuniones con todos los involucrados. Tanto con la alumna víctima del acoso, como con los acosadores y los niños que están ejerciendo un papel de ayudantes.


Transcurrido un tiempo, se volverá a repetir el sociograma para comprobar si ha variado la situación en el aula y, por tanto, la intervención ha sido efectiva.

¿Por qué se produce el acoso escolar? Algunas razones.

Diversos estudios han detectado que el aumento de los casos de acoso escolar en los centros educativos está ligado a los malos resultados académicos, a la decepción de los alumnos con sus calificaciones, lo que les lleva a tratar de sobresalir por otro motivos que llamen la atención entre sus compañeros agrediendo y practicando la violencia. Por esta razón desde los centros se reclaman cambios y trabajadores sociales en los centros porque la mitad de su labor está ligada a tareas de convivencia. Del mismo modo sería conveniente formar adecuadamente a las familias para que transmitan valores adecuados a los niños. No podemos exigir un comportamiento adecuado a nuestros hijos en las aulas cuando somos los progenitores los primeros que insultamos o menospreciamos a personas que se saltan la cola en el supermercado o que pitamos e insultamos a aquellos que nos adelantan con el coche.