CASO DE VICTIMIZACIÓN
DE TIPO ACTIVO
·
DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN
Nos encontramos con una clase de 28
alumnos con una edad media de 11 años. En el aula el clima es bueno, según los datos
extraídos del sociograma. La mayoría de los alumnos se sienten bien en clase,
están cómodos en el aula y opinan que se estudia bien en ella.
En cuanto a los alumnos, hay 3 que
destacan por riesgo de que puedan sufrir acoso escolar, especialmente uno de
ellos, la alumna 24. A partir de los datos extraídos del heteroinforme podemos
afirmar que 20 testigos señalan que a esta alumna en concreto algunas veces le
pegan o maltratan físicamente, bastantes veces la insultan e intimidan, la
aíslan, rechazan y hablan mal de ella.
Por otro lado el autoinforme
realizado a esa alumna nos muestra que es una niña que se siente aislada y
rechazada en el grupo-aula, no tiene amigos y actúa con cierta impulsividad.
La alumna no se encuentra cómoda,
discute bastante con los compañeros y además carece de las habilidades sociales
necesarias para hacerles frente de una manera adecuada.
Vinculado
a los procedimientos y actuaciones aplicados por parte del equipo docente no se
aporta información.
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PROCEDIMIENTO DE EVALUACIÓN
Con
motivo de realizar una evaluación inicial acerca de la situación de acoso se
procede a recopilar información de todas las fuentes implicadas en la misma,
tanto de una forma directa como de forma indirecta.
Para
ello se proponen las siguientes medidas.
Ø Entrevista
con la alumna. Con
esto se pretende conocer su estado emocional actual y por parte de quien se
siente apoyada dentro de su aula. Es importante conocer también el tipo de
agresión o humillación que sufre al igual que cómo reacciona (si muestra una
actitud pasiva, si se defiende y de qué forma, si busca ayuda del profesor o de
sus compañeros...), en qué momentos se produce dicha humillación, su frecuencia
en el tiempo y los implicados en esta acción.
Hay que valorar también las
consecuencias que ese acoso puede estar generando en la alumna. Su autoconcepto y su autoestima. Como
se siente y como está afrontando esos sentimientos. Es decir si se muestra
sumisa, reacciona con rabia, se aísla, no quiere ir al colegio...
Para recolectar estos datos se pueden
utilizar varias opciones como, por ejemplo:
-
ICPJ (Inventario de Características
Personales para Jóvenes). Nos permite conocer el grado de autoestima, su
autoconcepto y su percepción de la realidad que la rodea.
-
IME (Inventario de Medidas Escolares)
-
EMA (Escala de Magallanes). Nos permite
conocer su nivel de adaptación en distintos contextos.
Ø Entrevista
con la familia de la alumna acosada y conocer de
primera mano que es lo que ellos saben sobre la situación actual de su hija y
que opinan al respecto.
Es muy importante saber qué medidas
están tomando desde casa para ayudar a su hija y como están reaccionando ante
dicha situación.
También hemos de conocer cómo observan
ellos a su hija en el día a día, si ven que la situación está repercutiendo a
su hija física o mentalmente.
Ø Entrevista
con los acosadores. Obviamente una gran parte del
problema y su posible solución vendrán dada por conocer que incita a los
acosadores a actuara de la manera que actúan y hacerles reflexionar sobre las
implicaciones que eso conlleva. Hay que ahondar en el sentimiento de empatía
para que aprendan a ponerse en el lugar del acosado y ver si a ellos les
gustaría que ese acoso estuviese dirigido a ellos.
Es importante conocer por qué lo hacen,
cómo se sienten haciéndolo e, inclusive, cambiar
También sería importante informarles de
las sanciones que conlleva dicha actitud , ya sea quedarse sin patio, sin
realizar alguna salida fuera del centro o incluso algunas sanciones más graves
contempladas en el decreto 15/2007 como la expulsión del centro durante varios
días o incluso la solicitud de un cambio de centro en situaciones muy graves.
Ø Informar
al equipo docente. El/la tutor/a debe informar sobre la
situación del aula al resto de maestros que intervienen en el aula para que
ellos también conozcan el conflicto y puedan aportar información y
retroalimentación sobre el funcionamiento de las medidas que se tomen, los
posibles progresos que vayan sucediendo y mediar en cualquier conflicto que
pueda surgir a partir de la situación de acoso detectada.
El equipo docente debe usar la
observación como técnica fundamental para detectar las situaciones de acoso y
para recoger la información que necesita. También se puede elaborar un
cuestionario individual que realizará la víctima con una tabla con ítems (en el que se recopilará
información sobre qué tipo de agresiones recibe: me pegan, me insultan, me
amenazan, me ignoran…) y un cuestionario grupal para recabar información sobre
cómo ve la situación el grupo.
·
PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN
Una
vez evaluado el caso y reconocida la situación de acoso se debe realizar una
intervención con el fin de dar por terminada esa situación. Para ello se
establecerán una serie de actuaciones:
Ø Con
la alumna víctima del acoso. Como objetivo prioritario se
propondrá ayudar a la autoestima de la alumna proporcionándole herramientas de
habilidades sociales y estrategias de resolución de conflictos con el fin de
que pueda favorecer su relación con los iguales y conseguir, por tanto, su
integración en el grupo. En un primer momento, se realizará a través de
compañeros prosociales para, a continuación, establecer una relación
satisfactoria con el resto de compañeros. En este caso, los alumnos que vemos
más fuertes en cuanto a socialización positiva son los alumnos 12 y 19. También
sería conveniente que el compañero con el que se lleva bien estuviera sentado cerca
de ella. En el periodo de recreo, los compañeros prosociales pueden permanecer
junto a ella para que no esté sola ni desprotegida ante los acosadores.
Debido a que su perfil activo
(impulsividad), también se ha de favorecer la canalización de sentimientos
negativos como la rabia o ira por medio de autoinstrucciones, de manera que sea
capaz de reflexionar y alejarse de la situación conflictiva en lugar de
empeorar el problema pegando, insultando…
Ø Con
los agresores. Se aplicarán las sanciones establecidas
en el Reglamento de Régimen Interno y, en consecuencia, en el Plan de
Convivencia del Centro. Estas sanciones se puede clasificar el leves, graves y
muy graves y están sacadas del decreto 15/2007 que regula la convivencia en los
centros escolares. Por eso, ante posibles quejas de los padres de los agresores
hay que especificarles que todas esas sanciones están reguladas y se han
llevado a cabo de forma objetiva tras un periodo de observación y avisos a los
niños agresores.
Se
realizará vigilancia específica por parte del equipo docente de los acosadores
en momentos de mayor indefensión para el acosado, como puede ser en el patio o
en los cambios de aula. Será importante también tratar el tema de los
acosadores con cautela, ya que podrían ser considerados por sus compañeros como
personas a las cuales hay que aislar cuando lo que de verdad se necesita es que
se den cuenta de todo el daño que están haciendo.
En
caso de ser necesario, se llevaría a cabo programas de modificación de conducta
tales como la extinción, economía de fichas, el tiempo fuera o el contrato
conductual donde quede por escrito el compromiso por parte de los acosadores de
cesar en sus conductas acosadoras, así como las sanciones correspondientes al
mantenimiento de las mismas. Se potenciará el desarrollo personal, los comportamientos
prosociales, las actitudes empáticas etc.
Ø Con
el grupo de alumnos. Se han de adoptar medidas para mejorar
la convivencia y el clima de aula, así como, sensibilizar al grupo de cómo se
sienten las víctimas de acoso escolar. Sería muy útil contar con una hora de
tutoría para comentar estos asuntos y crear un clima de clase propicio, pero al
no tenerla tenemos que sacar tiempo de cualquier asignatura, ya que si el clima
del aula no es bueno estamos repercutiendo negativamente en el proceso de
enseñanza aprendizaje. Para concienciar a los niños se pueden utilizar técnicas
variadas como el visualizado de cortos o vídeos en los que se manejen
situaciones similares a las vividas en el aula, el role play, las asambleas,
los coloquios o debates sobre diversos temas que puedan causar conflictos, uso de cuentos, actividades grupales,
dinámicas de cooperación, etc.
Ø Con
el profesorado. Hay que procurar darles herramientas y
estrategias de actuación y, sobre todo, dotarles de los recursos necesarios
para que puedan prevenir y detectar los hechos relacionados con el acoso
escolar. También es conveniente tener unos criterios de actuación de aplicar
las sanciones de forma similar, para que los niños perciban que no pueden tener
un buen comportamiento con un profesor y no mantener esa buena actitud cuando
otro profesor diferente entra en el aula.
Los profesores deben fomentar en el aula
un clima relajado en el que los alumnos se sientan cómodos. Una buena manera es
implicar a ellos mismos en la elaboración de las normas y las posibles
sanciones que puede llevar el incumplimiento de las mismas.
Ø Con
los padres de los alumnos. Se ha de informar a los padres
sobre el tema y proporcionar materiales y pautas de actuación que puedan
utilizar en casa para favorecer la creación de unas actitudes de respeto y
tolerancia entre todos los niños.
Ø Con
los padres del agresor. Hay que intentar que den
importancia a la situación y que no se escuden que se son cosas de niños. Se
les debe informar de que las conductas observadas no se han producido
puntualmente, si no que se ha seguido un proceso minucioso de observación para
detectarlas y que ellos como padres deben tomar medidas disciplinarias y
educativas adecuadas al comportamiento de sus hijos.
Ø Con
los padres de la víctima. Deben animar a su hija a que recupere su autoestima y
que adquiera habilidades sociales que la permitan defenderse. Deben hacerla ver
que ella no ha hecho nada malo para merecerse ser tratada de una forma negativa
y deben apoyarla en todo momento, que se sienta respaldada ante esa situación.
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SEGUIMIENTO
Una
vez abierto el protocolo de actuación en este caso de acoso escolar, es
importante realizar un seguimiento del mismo mediante:
Ø Tutorías
en el aula.
Ø Informes
a los profesores y equipo directivo
Ø Asambleas
y debates.
Ø Observación
y vigilancia del patio tanto de la acosada como de los acosadores.
Ø Charlas
con la alumna acosada.
Ø Entrevistas
con las familias de todos los alumnos implicados.
El proceso de actuación nos debe
proporcionar una retroalimentación que nos permita saber si las medidas
adoptadas están funcionando, si debiéramos modifican alguna parte del proceso o
eliminar alguna medida que ya no consideremos necesaria.
Seguiremos manteniendo reuniones con
todos los involucrados. Tanto con la alumna víctima del acoso, como con los
acosadores y los niños que están ejerciendo un papel de ayudantes.
Transcurrido un tiempo, se volverá a repetir el
sociograma para comprobar si ha variado la situación en el aula y, por tanto,
la intervención ha sido efectiva.